hablamos de ciclismo

gracias "Miguelo". No tiene nada que ver la obra de Echenoz con la de Krabbé. Ésta me ha gustado. En 150 páginas, el autor logra describir, con todo detalle, el desarrollo de una prueba ciclista: el Tour del Mont Aigoual, al tiempo que repasa el conjunto de su trayectoria ciclista. La nitidez de las descripciones te hacen sentirte el propio Krabbé. Excelente, en mi opinión, la narración del último sprint en el que se disputa la victoria con su máximo rival -Reilhan-. Sin duda, el que el autor y el protagonista sean la misma persona influye notablemente en la calidad de la exposición de todos los elementos que se dan dentro de una prueba ciclista.Eso sí, hay algunas aspectos del autor que me gustaría repasar antes de hablar más profundamente ya que no me han quedado muy claros. Por ejemplo, su opinión sobre los aficionados o su parecer acerca del segundo puesto. Os anoto un párrafo en el que el autor describe el comportamiento de los seguidores al pie de la carretera:
"¡Y el público siempre pica! Cuántas veces no habré visto a gente aplaudir y vitorear a un corredor que sigue adelante con valentía pese a llevar seis vueltas de desventaja. Es un aplauso tremendamente insultante. ¿Con qué derecho se puede alegrar el corredor vencedor con el aplauso si el público no cumple con su deber abucheándolo cuando fracasa?"
Y yo me pregunto: ¿En qué lugar queda la deportividad y la valoración del esfuerzo? No estoy de acuerdo con el autor.
También me resulta anacrónico, aunque aquí puede que el autor no tenga nada que ver, el uso de un mapa elaborado con Google.maps en el que se plasma el recorrido del Tour del Mont Aigoual. Si tenemos en cuenta que el momento que describe el autor se sitúa en 1977, probablemente hubiese sido más adecuado insertar otro tipo de referencia. No obstante, quizás no sea responsabilidad del autor y sí del editor. En cualquier caso, es una apreciación colateral al texto.
No quería terminar sin antes recomendar, aprovechando que hablamos de ciclismo, una obra que a mí me encantó cuando la leí, hace ya muchos años. Se trata del libro de Javier García Sánchez, El Alpe d´Huez. En él se describe el desarrollo de esa mítica etapa del Tour de Francia que termina en la famosa cima alpina. Que lo disfrutéis.
KRABBÉ, Tim. El Ciclista, los libros del lince, Literaturas, 3ª edición, traducción de Marta Arguilé Bernal, Madrid, 2010.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Aupa Alvaro,
Me alegro que te haya gustado el libro.
Lo que comentas sobre la opinión que tiene de los seguidores ya la deja bien clara en el primer párrafo del libro, en el que pone textualmente: “Desde las terrazas de los cafés, turistas y lugareños observan. No son corredores. El vacío de esas vidas me turba.” Los segundones no salen mejor parados a lo largo del libro.
Yo personalmente me quedo con esta frase que describe muy bien su arrogancia: “El 20 de Krabbé chirriaba de limpio”
El libro de "El Alpe d´Huez", hace tiempo que tengo ganas de leer. A mi primo le impactó mucho, pero es de los que hacen pulsos después de ver “Yo, El Halcón”, así que tampoco lo tuve muy en cuenta.
Un saludo,
Miguelo
Holden Caulfield ha dicho que…
Aupa, me apunto el libro, supongo que me lo dejarás en Navidades, aunque ya veo que tendré mis más y mis menos con el autor, porque, sin leerlo, ya anticipo que yo tampoco estaré de acuerdo con todo eso que contáis. ¿Éste tío no es uno famoso por el ajedrez o algo así? Creo que cuando estuve en Ámsterdam, y quise comprarme, como siempre hago un libro en el idioma del país, estuve apunto de pillarme uno suyo, pero luego me pillé otro que era enorme. Sobre la historia de Jabato y el Alpe d'Huez... Ya sabes quién lo leyó primero y cómo me gusto. Pero también te diré que ahora, pasado el tiempo, y quizás por deformación profesional, intenté releerlo hace unos meses y buff, buff.
achasa ha dicho que…
Sí, Miguelo. Buena frase la del "20". Buen personaje Krabbé. Todavía me rio con lo de "Yo, el Halcón", qué recuerdos -sobre todo cuando se giraba la gorra-. Jajajaj.
Holden, vale, meto el libro en la maleta, espero acordarme. Y sí, tienes razón, era jugador de ajedrez. Hace bastantes referencias a ello a lo largo del libro.
Por último, en cuanto a Jabato, pues vaya, con el buen recuerdo que tenía. Por si acaso no lo volveré a abrir.
Saludos,
Álvaro.

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