retour à la compètition

Les 21ème Foulées de Bussière-Poitevine. Finalmente sí, hubo carrera y, encima, internacional.
Tras levantarnos a las 6:30 de la mañana, desayunar y coger el coche, nos presentamos en el pequeño pueblo de Bussière a alrededor de las 9:00, apenas media hora antes del inicio de la prueba. Tras superar algún fallo logístico, ya que la organización me había inscrito para la prueba de 11 kilómetros y no para la de 20, se dio inicio a la carrera. Con todo, unos seiscientos atletas nos reunimos en una preciosa mañana de domingo tras la línea de "Départ". Sin duda, antes del pistoletazo, las Five Finger de mi compañero de carrera recibían la atención del público. Cuanto menos, curiosas y, en su opinión, ultra ligeras.


Los primeros kilómetros fueron vertiginosos, a menos de cuatro minutos el kilómetro. Sabía que lo podía pagar, sobre todo al no saber lo que tenía delante de mí, ya que desconocía el recorrido y el perfil de la prueba. A duras penas dejé escapar al grupo en el que me encontraba, quería controlar mi carrera y no ahogarme en el intento de seguir su ritmo. A muchos de los que me precedieron les perseguí con la mirada durante toda la carrera, como es el caso de la mujer vencedora a la que siempre tuve controlada pero que jamás pude alcanzar.

El recorrido fue una maravilla, de los más bonitos que yo recuerdo. Todo él se disputó por un paraje rural, rodeado de prados, animales, casas aisladas, arboledas, caminos... Los caballos, vacas y ovejas que se reunían en los campos próximos al asfalto por el que circulábamos no remitían a nuestro paso continuando con su diaria tarea de comer y descansar.

La organización fue perfecta con avituallamientos cada dos kilómetros aproximadamente y un suculento puesto de comida al finalizar la prueba en el que no faltabaron el chocolate, bollos, ciruelas, bizcocho, zumos, agua... Un 10 para los responsables de la prueba.

A todo esto la prueba se seguía desarrollando y, con ello, me iba dando cuenta de que ésta no iba a ser llana. Las subidas y bajadas aparecían constantemente haciendo de la carrera una prueba dura. La primera mitad de la misma, justo hasta que nos separamos los corredores que iban a disputarse la victoria de los 11 kilómetros y los nos íbamos a repartir los premios de los 20, fue más llevadera al correr siempre en grupo. Sin embargo, la segunda mitad fue una lucha personal. Los repechos y descansos se multiplicaron, a los que hubo que unir tramos de camino que dificultaron bastante el paso. Pese a ello, la distancia con los que me precedían no aumentaba, todo lo contrario, cada vez veía con mayor tamaño las siluetas de los que corrían delante mío. Buena señal. Sobre el kilómetro 18 dí caza a uno de los corredores que se había obcecado en continuar aquel fatídico ritmo por debajo de cuatro minutos el kilómetro, sin duda, lo estaba pagando. Algunos comentarios de ánimo y yo a lo mío, hacia adelante. Apenas doscientos metros me separaban de la mujer, antes mencionada, que se iba a hacer con la prueba. Imposible. Mucha distancia y notable castigo. Más que mirar hacia adelante me dediqué a mirar hacia atrás y guardar mi posición, para evitar alguna desagradable sorpresa en forma de adelantamiento final. La recta de "arrivée" se abría y el tiempo iba a ser bueno, lo sabía. Pese a la inactividad y a la dureza de la carrera iba a estar en un cronómetro semejante al realizado en Barcelona o, porque no decirlo, mejor que el de ésta sino llega a ser por los continuos "sube-baja". Al final, 1 hora 26 minutos 53 segundos; entrando en el puesto 36 de un total de 268 participantes en la prueba de 20 kilómetros (ver clasificaciones). Es decir, mejor que en la última Behobia, última carrera que he disputado sobre, aproximadamente, esa distancia.

Con esta atención siguieron el desarrollo de la carrera las imágenes que decoraban la iglesia de Bussière. Por otro lado, a buen seguro que la cerveza de la zona con la que nos obsequiaron servirá para brindar por esta gran carrera de la que siempre guardaré un grato recuerdo.

Comentarios

Emi ha dicho que…
Enhorabuena!! Tiempazo, menos mal que llevas semanas inactivo eh....El 36 y el 11 de tu categoría!

He flipado bastante con las FiveFingers, he buscado y parece que no tienen suela, son raras de narices, no me imagino corriendo 20 km con ellas....

Me has dado envidia solo leyendote....a ver si salgo a correr de una vez, que me estoy oxidando.

Un abrazo.
Mitxel ha dicho que…
Joder Álvaro, menudo tiempazo y menudo puesto, enhorabuena!!!!! Lo de las fivefingers curioso, ni había oído hablar.
Hablas muy bien de la prueba, tanto del recorrido como de la organización, podrías dar algún detalle más? Me refiero a precio, bolsa de corredor, duchas...etc. Es por comparar un poco con lo de aquí, BHM al margen por supuesto. Y para tomar nota para la pormaratoniana, claro!!!
achasa ha dicho que…
Gracias chavales.
Ya os hablaré más tranquilamente sobre las Five Finger.
En cuanto a la carrera, decir que pagué 9 euros, aunque si me llego a apuntar con antelación habrían sido seis.
La bolsa del corredor no tenía apenas nada. Una gorra y la botella de cerveza, además de algunas cosillas de comer (plátano, bollo y no sé que más). No obstante, como digo en la entrada, podías comer bastante después de la prueba. Yo, de hecho, repetí.
Luego estaba el tema de los avituallamientos. En uno de cada dos había comida (frutos secos principalmente), y en todos había líquido (agua y zumo).
Una cosa que me sorprendió de la carrera fue que cuarenta minutos después de yo terminar hacían públicos los resultados en unas hojas que colgaban en una pared. Así de sencillo pero así de rápido. Había chip - lo llevábamos en la pierna a modo de cinta- y al pasar por meta, un chico que estaba en una furgoneta controlando los tiempos, imprimía y actualizaba la carrera. A años luz de BHM en un pueblo más pequeño que Kareaga, por decir algo.
No nos dieron camiseta, pero yo me fui servido con todo lo que ví y con cómo nos trataron. Dio gusto, la verdad.

Un abrazo a todos.
Álvaro.
achasa ha dicho que…
Se me ha olvidado decir que no sé si había servicio de ducha. Yo creo que no, no lei nada al respecto. Había baños, pero ducha...
Por ocho euros más había jamada. Tampoco me apunté, así que no sé como funcionaba el tema. Eran las fiestas del pueblo, se notaba porque también había autos de choque, jejej.
También te invitaban a un cafe, antes o después de la carrera, para entrar en calor. Te daban un pequeño bono que podñias canjear.
Ahora creo que no me olvido de nada.
Álvaro.
Mitxel ha dicho que…
Pues por 9 euros creo q está muy bien. A ver si los de BHM son asiduos lectores de este blog y comparan un poco.
achasa ha dicho que…
Mitxel, te diría más incluso.
Ayer me llegó a Lyon el periódico regional (del lunes) en el que hablaban de la carrera. Nada de un vale para cogerlo en el Kiosko, envío directo a casa. En mi caso dos ejemplares, aunque no sé el motivo.
Sí, yo también creo que por 9 euros está muy bien.
Álvaro.

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