de vuelta con el mismo equipaje

han pasado casi dos semanas del fatídico día en el que osé a ponerme unas zapatillas recién compradas. Las secuelas, no voy a incidir, ya las conocéis. De vuelta a Lyon tras un viaje de diez días, las consecuencias perduran. Las ampollas se convirtieron en heridas que, aun hoy, no han cicatrizado. No sé cuándo volveré a correr, ya que ponerme calzado cerrado es sinónimo de rozamiento y dolor. Ahora mismo, pese a llevar protección con una tirita y el calcetín, las heridas se hacen notar cada vez que ando. Un pequeño martirio.

Por otro lado, el grupo para la Behobia parece cerrado. Todos los nombres que pusimos sobre la mesa han confirmado su participación. Según parece este año tendremos la mayor representación de la historia. Ya veremos, allá por octubre-noviembre, si se certifican los buenos augurios actuales. En cambio, no tuvieron tanta suerte quienes protagonizaron las entrada anterior. Mónica, Nacho, Ana y Fede tenían intención de disputar este año la famosa carrera guipuzcoana pero, como suele ocurrir, las inscripciones se cerraron a los pocos días de abrirse de tal modo que se han quedado fuera de la competición. Otro año será.

Finalmente, según me han comentado, la "quedada" y la "pormaratoniana" van tomando forma. Aunque sea de manera muy lenta. Espero que en los próximos días podamos hacer público el recorrido y algunos datos más en relación a las mismas. Hasta entonces, pocas noticias.

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