Semi Marathon de Lyon

más de quince mil corredores en una fiesta única, como pocas veces he visto. La ciudad se transforma y la plaza de Bellecour se convierte, por un día, en capital del atletismo popular en Francia. Ambientazo por todo lo alto, aunque todo con un aroma mundano, nada de grandes figuras ni de grandes marcas.
Ha sido un mal día. Duro, complicado, difícil de asimilar aunque con muchas explicaciones para comprender lo que ha ocurrido. El resultado final ha sido el siguiente: 1hora 36 minutos 16 segundos, como lo habría hecho hace tres años. Pero no sólo el tiempo realizado ha sido de otra época, también mi comportamiento y estrategia. Lo único que se salva ha sido mi actitud.
A la salida, tenía al guía de 1hora 30 segundos a apenas veinte metros. Estaba localizado, no había prisas para cogerlo; sabía que ahí estaba y con eso me era sufiente. La carrera sale, se dispara y yo, tranquilo, voy buscando un sitio. Sobre los dos kilómetros, el guía se encuentra a apenas cinco metros y yo me siento bien, pero sin grandes sensaciones. Sé que las carreras son muy largas y que no hay que obcecarse en estar adelante al inicio, siempre es mejor correr por debajo de tus posibilidades y luego ir remontando. Hoy lo he hecho al revés, como en mi primer medio maratón.
Alcanzado ya al guía de la hora y media, me coloco a su lado, caminando a su paso, corriendo a su ritmo hasta el kilómetro cinco aproximadamente. En ese momento, por tanto, estaba cumpliendo mis expectativas de correr en torno a mi marca. Llegados a un punto del parque de la Tete d´Or una serie de giros se suceden y cojo una ventaja de veinte metros con respecto a mi referente. Las fuerzas responden, pero claro, estamos en el kilómetro ocho y queda más de la mitad de la carrera. En ese momento, por mi cabeza empiezan a pasar reflexiones realistas y objetivas. Estaba haciendo más de lo que podía y lo iba a pagar. Tres kilómetros más adelante el guía se convierte en un punto en el horizonte, ya me había pasado y yo, agotado y sin fuerzas, tenía que aceptar que me iba a hundir en la mierda. La sucesión de adelantamientos se sucedían. Cientos de personas avanzaban más rápido que yo. Había que aceptarlo, llevaba más de cinco meses sin correr veinte kilómetros y mis piernas no estaban lo preparadas que yo suponía. Además, vengo de pasar una semana en Madrid, sin correr, comiendo de restaurantes y haciendo un viaje de ida y vuelta en autobús a Bilbao en un intervalo de apenas veinte horas. Todo se acumula y todo se paga, el recibo ha sido el tiempo de hoy y el cansancio que tengo ahora mismo.
Como decía, lo mejor de hoy ha sido la actitud. Pese a pensar en pararme más de cinco veces, he continuado tranquilo, pensando en llegar, en acumular kilómetros y en ocasiones venideras más propicias para recuperar las sensaciones de correr una Media. No me valía de nada llegar a meta dos minutos antes pero con una fatiga notable que asustase a quien me esperaba en meta. Mejor regular, acabar y poder levantar la mano y saludar. Los kilómetros se sucedían y llegábamos al centro de Lyon con un público animado y dispuesto a aplaudir el esfuerzo de los atletas. La entrada en la plaza Bellecour era sinónimo de meta y de fin del sufrimiento. Ni esprintar, ni forzar; tán sólo ganas de cruzar la meta y parar. Por fín.
Mi más sincera enhorabuena a la organización. Todo calculado al milímetro. La prueba me ha supuesto un desembolso de 26 euros, lo normal, a cambio de lo cual he obtenido una camiseta Adidas, un recorrido bonito, una muy buen avituallamiento durante la carrera y un mejor aprovisionamiento tras su finalización. No exagero cuando digo que me he ido para casa con una caja de comida. Dos recipientes de taboulé con pollo, dos plátanos, dos Powerade, dos de agua, una manzana, dos bolsas de reconstituyente... y porque he dejado de coger.

Comentarios

Emi ha dicho que…
Ánimo. Está claro que la falta de preparación y la semana que te ha tocado pasarte se paga, pero ya tenías claro que no era una media para hacer marca (eso tocará otro año y en tu ciudad talismán, ;-), se trataba de acumular kilómetros y ritmo en esa distancia.

Así que prueba superada y, suma y sigue, hasta el 13-N.

Estoy seguro que la compañía en la comida te animó el día.

Un abrazo.
achasa ha dicho que…
Gracias, sí, es como tú dices. Habrá que esperar a mejores escenarios, jeje. Y también habrá que entrenar más.
El 13N hay que darlo todo.
Un abrazo.
Ricky ha dicho que…
Coño, si sólo por la comida ya merecía al pena!!

Bueno Álvaro, ánimo, que lo importante es la actitud.

El 13N es la Behobia no? Bueno, pues a esa no que es muy larga, pero que sepáis que un servidor, junto con Gaxen, se ha apuntado el 22O a la Carrera Pirata (7,5km) de la Bilbao Night Marathon. Parece que algún otro corredor de la Porma también se va a animar, así que ya os contaré...

Un abrazo!
achasa ha dicho que…
Cojones Ricky!!! Qué notición, no me fastidies!!! Estoy flipando.
Me alegra un montón lo que me cuentas, claro que sí!!! Aupa ahí Gaxen!!!
Mi hermano y Mitxel estaban pensando en correr la Media con lo que si se acojonan también podrían correr la Pirata. En este caso, haríais una mini-Porma, jajaja.
Un abrazo,
Alvaro.
Emi ha dicho que…
Juee....muy bien Ricky!! Y Gaxen!!

Ya nos contaréis...
Holden Caulfield ha dicho que…
Pues sí. Hoy mismo he estado hablando de ello con Mitxel. Aún no nos hemos apuntado porque yo aún dudo. Tengo que mirar el calendario, pero existe la posibilidad de que nos apuntemos a la media. Sería una buena representación de pormaratonianos. Luego podríamos celebrarlo por todo lo alto. Ya veremos.

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