Una crónica de la Behobia

Cada uno de nosotros tiene su particular relación con la Behobia, de eso no hay dudas. Cada uno cuenta con un motivo para correrla, una historia para explicar el cómo y por qué se inició en esta aventura, incluso un comentario para animar y convencer a otras personas a compartir esa experiencia. Koldo Bravo, el autor de Behobia: crónica de un desafío, cuenta la suya o, más bien, la de Iker, el protagonista de la novela.
Al inicio, esto que me parece ahora tan obvio, no me lo parecía tanto. Me explico. En el libro esperaba encontrar mi historia personal, el reflejo de mis andanzas por la carrera, la explicación de por qué la Behobia es lo que es en el mundo del atletismo particular. Llegué incluso a pensar que los motivos que llevaron a Iker, el protagonista, a correr la Behobia eran pobres, vagos, injustifidos. Esperaba encontra cosas más "profundas". En fín, error del lector. El pasado domingo día trece de noviembre casi veinte mil personas nos juntamos tras la cinta de salida, lo que, en definitiva, se podría traducir en veinte mil historias diferentes para explicar por qué nos desponíamos a correr los veinte kilómetros de distancia entre Behobia y San Sebastián.Por suerte, con el paso de las páginas salve ese bache de lectura y fui descubriendo una historia personal sobre la carrera. Una historia en la que aparecen reflejados muchos de los elementos que configuran el proceso de preparación y entrenamiento de la prueba. Hablo de los estímulos, esfuerzos, percances a los que un corredor esta expuesto durante los meses previos, unos elementos que el autor refleja en forma de enfermedades, borracheras, apuestas entre compañeros de trabajo, horarios de entrenamiento inhumanos, relaciones de pareja... es decir, todas esas situaciones que, en algún momento, hemos protagonizado nosotros mismos.
Las últimas páginas están destinadas a la participación de Iker en la conocida prueba atlética, una descripción en la que se observa el conocmiento del autor sobre la prueba (participante, creo, en seis ocasiones de la Behobia) mostrando alguna de esas anécdotas que sólo conocemos quienes hemos estado dentro.
El final del libro, que no desvelaré aquí, sorprende al lector, tanto por el tiempo marcado por el protagonista en su primera participación en la Behobia (más que nada por el poco entrenamiento que realiza), como por el desenlace de la trama que estructura toda la obra. Por cierto, para terminar, me hubiese gustado saber cuántos kilos perdió el protagonista durante el entrenamiento de cara a la carrera, una duda que entenderéis quienes leáis el libro.
En cualquier caso, se trata de un libro de fácil lectura, ameno e interesante para aquellos a quienes os gusta el running o que, incluso, buscáis algún motivo para empezar a correr.

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