Abebe Bikila

Hace unos días el diario Marca, por lo menos en su edición digital, publicó un artículo sobre Abebe Bikila. En su momento no lo leí, lo he hecho hoy. Apenas sabía de él que había sido maratoniano y, por extensión, un grandísimo atleta; pero nada sabía en concreto de su vida.
Nació en Mout, Etiopía, el 7 de agosto de 1932, convirtiéndose muy joven en miembro de la Guardia Imperial de Haile Selassie. Abebe Bikila no disputó los juegos de Melbourne'56, de hecho, se limitó a ver el desfile de los deportista frente al Emperador. Según dicen no era un apasionado del correr y fue precisamente éste servicio al país de los deportistas el que atrajo a Bikila para intentar participar en unos Juegos Olímpicos. No obstante, llegado el momento no fue seleccionado por su país para competir en Roma y sólo la lesión de un miembro del equipo de maratón abrió las puertas de las Olimpiadas a Abebe Bikila. Sin duda alguna, no desaprovechó la ocasión, no en vano, se proclamó, contra todo pronóstico, campeón olímpico.
La trascendencia de su victoria quedó para siempre en los libros de historia al convertirse en el primer atleta africano en conseguir un oro olímpico. El recuerdo se haría imborrable si tenemos en cuenta las condiciones que rodearon a la carrera. Así, Bikila corrió descalzó aquella carrera al no tener unas zapatillas que le resultasen cómodas. El ataque del corredor africano se produjo, según las fuentes, al paso de la carrera por el obelisco Axum, robado a los etíopes por los italianos en el año 1937. El broche de oro, nunca mejor dicho, llegó con el récord del mundo: 2h 15'16''.

Cuatro años después, en Tokio y con zapatillas, Bikila repitió éxito y revalidó el título olímpico, algo que sólo ha conseguido igualar el alemán Waldemar Cierpinski (Montreal'76 - Moscú'80). Al igual que hizo en Roma, Abebe pulverizó la marca y estableció un nuevo récord, esta vez: 2h 12' 11''. Ya con 36 años, Bikila quiso reeditar su éxito en Méjico, sin embargo, una operación de apendicitis seis semanas antes de la prueba y el mal de altura llevaron al traste las ilusiones y objetivos del atleta africano, teniendo que retirarse durante la primera mitad de la carrera.
Un año después, retirado de la práctica deportiva, Abebe Bikila sufrió un accidente de tráfico al intentar esquivar a un grupo de jóvenes que se encontraba manifestándose, lo que le provocó unas graves secuelas y le postró en una silla de ruedas. En 1972, durante los Juegos Olímpicos de Munich, Bikila recibió un merecido homenaje del mundo del olimpismo. No obstante, este hecho dejó una de las fotografías más relevantes del atletismo, la imagen del campeón en silla de ruedas. La historia de Abebe Bikila escribiría su última página un año más tarde, cuando una hemorragia cerebral consecuencia del accidente le provocó la muerte. Apenas tenía 41 años.Para el recuerdo una de sus frases que resume su vida: "Los hombres de éxito conocen la tragedia. Fue la voluntad de Dios que ganase en los Juegos Olímpicos, y fue la voluntad de Dios que tuviera mi accidente. Acepto esas victorias y acepto esta tragedia. Tengo que aceptar ambas circunstancias como hechos de la vida y vivir feliz".

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