Semi Marathon de Genève

Creo que el fin de semana de Ginebra siempre lo recordaremos con mucho agrado. Han sido tres días fantásticos, en gran medida, gracias a Jordi, quien se ha portado de manera espectacular con nostros por lo que deberemos agradecerle siempre su hospitalidad y amabilidad. Gracias a él hemos conocido un poco más de la vida de Ginebra, lo que, desde ahora, uniremos a la "calidad de vida", el lujo, los altos salarios, los altos precios, los "ferraris", los "Aston Martin", los "Maserati", el Hotel Mandarin,  los puros de Davidoff, el Globus, "el barco del río", el restaurante napolitano, la "chaqueta metálica" y un largo etcétera. Cuántas cosas en tan poco tiempo!
Tres horas antes de la carrera nos pusimos en marcha. Eran, aproximadamente, las siete y media de la mañana, sin duda, el peor momento del día: sueño, cansancio, vagancia; resultaba difícil levantarse de la cama.  Después de un desayuno a base de café, zumo, tostadas de Nutella, plátanos y barritas energéticas (cada uno optaba por lo que le apetecía), empezamos con el ritual: elegir la camiseta, colocar el dorsal, cambiar de mallas, evaluar la moral del compañero, repasar los tiempos del autobús que nos lleva a la salida, retirada momentánea al reservado, preparar la mochila post-carrera, escuchar alguna banda sonora y, por último, cerrar la puerta de casa y salir a la calle. Y fue justo eso, pisar la calle, lo que le provocó a Emi una extraña sensación. Una especie de tirón, giro o gesto raro en la zona de la ingle que hizo saltar todas las alarmas, o por lo menos, las suyas. De hecho, por momentos, las palabras "a ver si puedo correr" fueron pronunciadas, poniendo en serio riesgo su participación en la prueba. Por suerte, con el paso de los minutos, el dolor fue remitiendo.

Llegamos a la salida después de unos veinte minutos de autobús y tranvía. Nada más bajar del tranvía comenzamos a notar el ambiente previo a cada carrera importante, es decir, largas colas para dejar las mochilas, largas colas para orinar, gente que va y que viene sin un sentido claro, algunos gritos de ánimo, caras sonrientes y nerviosas, preguntas sobre la ubicación del globo de salida... Tras calentar durante unos diez minutos nos colocamos dentro del cajón "A", a la espera del disparo de salida y del inicio de la carrera.
Los primeros kilómetros discurrieron, como era de esperar, dentro de lo programado: buenas sensaciones, buen ritmo, adelantamientos, búsqueda de espacios cómodos. Los kilómetros pasaban y los tiempos que íbamos recogiendo se situaban entre los 4'05'' y 4'10'' cada mil metros. Las sensaciones eran tan buenas que incluso nos sorprendíamos de la respuesta de nuestro cuerpo. De hecho, entre el cinco y el seis, nos permitimos el lujo de hablar, de comentar el extraordinario paisaje que había alrededor nuestro, formado por campos, granjas, tierras cultivadas, montañas... una maravilla. Estábamos por debajo de nuestras expectativas, en esos momentos estábamos corriendo a ritmos de 1h 27' en meta, algo inesperado. El paso por el kilómetro 10, ya con el lago Leman o lago Ginebra como inmejorable acompañante, ratificaba todo lo que veníamos viviendo: 41'10'', tiempazo.
Sin embargo, a partir de aqui vinieron las dificultades. Las piernas respondían, los pulmones también, no teníamos problemas físicos, pero con lo que no contábamos era con el viento. Un viento de cara y de costado, proveniente del lago que nos provocó perdidas notables de tiempo; de hecho, empezamos a perder unos ocho segundos por kilómetro, corriendo a un ritmo de 4:15 y 4:13 durante unos dos kilómetros. La entrada en la ciudad nos dio abrigo, así como algo de avituallamiento sólido. Estábamos corriendo por el centro de Ginebra, tratando de mantener el ritmo e incluso, tratando de recuperar lo perdido. En ese momento, Emi tiraba de la carrera, él se sentía bien, mucho mejor que yo, que había perdido el compás de la respiración mientras me comía medio plátano. Yo, hacía de tripas corazón por mantenerme con Emi, había perdido el ritmo y me costaba seguir. Emi me dice que "vamos bien" que "vamos a 4'". "Por Dios!!", pienso para mis adentros: "Normal que vaya quemado, si he perdido el ritmo de la respiración y el cabrón me lleva a cuatro". A estas alturas habíamos visto a Jordi por primera vez, lo cual, sin duda, provocaba en nosotros un impulso, una motivación, un plus. Giramos una calle, pasamos una zona de empedrado y nos volvemos a encontrar con Jordi, acabábamos de pasar el kilómetro quince.
Nos habíamos olvidado del viento y habíamos pasado por un momento de crisis, o por lo menos yo; pero fue entrar en los últimos cinco kilómetros de carrera y empezar a sentir cómo íbamos perdiendo algo de todo lo que habíamos ganado anteriormente. Los pasos nos indicaban que íbamos peor, que estábamos perdiendo. Tratamos de mantener el ritmo, en silencio, concentrándonos, pensando que tras pasar el parque que teníamos delante sólo nos quedaría una recta y un giro. Sin embargo, el parque estaba acompañado de un repecho, ni siquiera cuesta, un repecho de trescientos metros que hundió nuestro ritmo hasta los 4'45'' por kilómetro. Una losa en nuestra moral y en nuestra piernas. No lo esperábamos. Fue quizás ahí donde Emi empezó a notar el esfuerzo realizado unos cuatro kilómetros atrás, cuando marcaba tiempos de cuatro minutos por paso.
Dejando el parque a nuestras espaldas veo que Emi empieza a descolgarse unos cinco metros. Mi ritmo no es alto, trato de mantener, pero veo que él cede un poco. No quiero romper la carrera, freno y le espero. Nos juntamos, le doy ánimos y sigo adelante. Emi me dice que siga que no me detenga que sólo quedan dos kilómetros, yo le respondo que no, que vamos juntos. Al de unos metros vuelvo a ver esa mínima diferencia que nos vuelve a separar. Son apenas diez metros. Miro atrás y le veo. No quiero dejarle, pero bajar el ritmo supone romperme a mí mismo. Por tanto, viendo que la meta está al fondo y que apenas quedan mil quinientos metros, sigo adelante. No subo el ritmo, sólo mantengo. Yo no llevo cronómetro, es Emi quien lo lleva, por tanto, no sé ni a qué ritmo voy ni que tiempo puedo hacer en meta. Al paso por el puente, ya dentro de los últimos metros, vuelvo a ver a Jordi. Le doy las gracias y encaro el final de la carrera. Ahora subo un poco el ritmo. Un giro y entro dentro del parque inglés. Miro hacia la izquierda y veo a Emi, viene a unos quince segundos. Encaro la recta de meta, aprieto dientes y llego. Final. Avanzo unos pasos, busco un sitio tranquilo y me giro, veo a Emi entrar en meta, viene hacia mi, nos damos un abrazo y nos damos la enhorabuena. Ha sido una gran carrera. El tiempo daba igual, no obstante, miro su crono: 1h29'02'. Mi tiempo seguía siendo una incógnita, ya que en meta sólo se marcaba el tiempo de la maratón. Calculamos que sería unos quince o veinte segundo antes. El tiempo oficial de la carrera lo revela: 1h28'45'', a cinco segundos de mi récord de Barcelona.
En el avituallamiento recuperamos fuerzas y compartimos palabras con un andorrano que nos encontramos durante la carrera. La camiseta "behobiana" de Emi nos delató, al igual que a él, que también la llevaba. Tras intercambiar algunas impresiones y ánimos, nos dirigimos al encuentro de Jordi, verdadero final de la carrera.

Comentarios

Holden Caulfield ha dicho que…
Yo lo que veo es que incluso has mejorado tus cualidades cronistas. Sigues teniendo que cuidar un par de cosas, pero no solo mejoras el tiempo, también el verbo. No está mal, enhorabuena a los dos.
achasa ha dicho que…
Lo tomaré como un cumplido. Gracias. Sí, ya sé que una historia iniciada en pasado se debe continuar en pasado y no mezclar diferentes tiempos verbales, pero es que... se me ha cambiado el chip y no me apetecía ponerme a corregir todo el texto. Sé que hay más cosas, ya las he visto, pero no las voy a corregir.
Qué me dices de las fotos? No está mal el reportaje, no? Habrá más.
Te estás preparando para Donostia?
Cosme J. Gómez ha dicho que…
Enhorabuena por esa carrera Álvaro y compañía. Y todo ello a pesar de entrenamientos irregulares ¡¡Menudas piernas!!
achasa ha dicho que…
Gracias Cosme, la verdad es que se portaron bastante bien, las piernas digo; no me puedo quejar.
Un fuerte abrazo campeón
Ricardo Fernández ha dicho que…
Qué buena entrada Álvaro! Muy entretenida!

Enhorabuena a ambos por la carrera! Y recuerdos para Jordi!
achasa ha dicho que…
Gracias Ricky!
Mi hermano y yo, por cierto, ya nos hemos apuntado a Donostia. Correr imagino que no, pero unos pintxos... os apuntáis?
Holden Caulfield ha dicho que…
Esto de demostrar que no eres un robot está empezando a ser un coñazo. El otro día no pude contestarte. El reportaje está de puta madre. Y mi forma va muy poco a poco. Ayer salí con M y nos hicimos diez kilómetros a seis minutos pero el último fue muy bueno y eso me anima. Hoy he salido, pero he aguantado 7'5 km muy ligeramente por debajo de seis, el calor era acojonante y el viento daba de cara. No había ganas. Habrá que ir poco o a poco pero firme, porque hasta ahora estaba en un estado de forma patético. Luego igual te pego un toque. Aupa Athletic!
achasa ha dicho que…
He visto tu tweet, pero debes poner #porMaratones, para que salga en el blog.
Animo con los entrenamientos!
Emi ha dicho que…
Pues si que te ha quedado una entrada chula sí...la verdad que el finde ha dado para mucho, sobre todo puer la suerte de tener un anfitrión y no tener que preocuparte de nada!...Un lujo Jordi!!
Y de la carrera también poco más que decir, muy bien por la organización y por el resultado....quién sabe, igual hay que volver a hacer marca...!!

Ya me gustaría repetir en Donosti.....lo dicho, ánimo y mucha suerte!

Un abrazo.
Anónimo ha dicho que…
Muy buena txabales, yo en el tren de noche hacia San Petersburgo a las 117 no tengo otra cosa que hacer que soñar con llegar un día a meta pudiendo leer en vuestras camisetas. Un abrazo para los dos!!!
Por cierto ya me explicareis cómo se hace para la behobia pq lo intenté el primer día y nontenía ni puta idea, de hecho llego para el 20 justo en el límite, si puedes hacerlo tú Álvaro te lo agradecería que este año no me la quiero perder.
Enjamio
Mónica Salamanqués ha dicho que…
Alvaro! Busca a tu prima en la liberty de este año y luego en la norte sur. A puntito de pillarte...

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