Parc d'Estienne-d'Orves

El domingo pasado tenía dos planes. O bien acercarme a ver el Ironman de Nice o bien intentar participar en una carrera que se disputaba a escasos cien metros de mi casa. La decisión la tomé rápido ya que el sábado por la mañana, en un desafortunado entrenamiento, sufrí un pinchazo fuerte en la espalda que arruinó casi todos mis planes. Olvidada la posibilidad de correr opté, como sabéis, por el Ironman. No obstante, seguí teniendo presente en mi cabeza la carrera.
Se disputó en las colinas de Saint Philippe, en el parque de Estienne d'Orves. Dos semanas antes de la disputa de la prueba me acerqué, por casualidad, a esa zona del barrio, a la cual nunca había ido al encontrarse en dirección opuesta al mar, a donde siempre me dirijo. El caso es que esta inesperada visita me descubrió un enorme parque, formado por un notable bosque, muchos caminos, espacios de juego para niños, mesas para el disfrute del estómago y unas vistas espectaculares de todo Niza en la cima de la colina. Mejor dicho, las vistas me las imagino, porque no he accedido aun a la cima. Esta es la razón de la entrada y el objetivo del fin de semana. En esta visita fortuíta vi un cartel que anunciaba la mencionada carrera a disputarse en el interior del parque. Sin duda, esa hubiese sido la mejor manera de poder descubrirlo, sin embargo, fue imposible.


El pinchazo de la espalda lo he podido olvidar rápidamente y tras un par de días de reposo, he podido volver a los entrenamientos. Dos salidas, ambas de ocho kilómetros, a ritmos de 4:38 y 4:08 respectivamente. Sin duda, dos buenas pruebas para calibrar mi estado de forma. La próxima salida será de disfrute, de descubrimiento, aunque también de dureza ya que el desnivel será importante. La cosa promete, ya os contaré.

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